El siguiente fragmento corresponde a una postura educacional que me llama la atención y que intenté retratar en mi trabajo de tesis… espero poder cumplirla algún día… o por lo menos llevar a cabo algún aspecto en este “sistemita maquiavélico”.…En definitiva podemos decir que el mérito de los aspectos que hemos estudiado de estas experiencias educacionales a las que nos hemos referido, en cuanto a los diferentes ámbitos que abarcan, son innovadores para la época en que fueron concebidos e incluso para el sistema educacional chileno actual.
En cuanto a los aspectos, en específico, que presentan estas experiencias podemos nombrar el aspecto de gestión escolar y cómo se concibe dentro de La Escuela Moderna y la Yasnaia Poliana, lo que podría resultar como una práctica orientada a la democratización real de toda la maquinaria educacional, si esta se pusiera en práctica.
Lo anterior pues se concebiría el proceso de enseñanza – aprendizaje como un conjunto de influencias de todas las personas que se involucran con el establecimiento educacional pero no de una forma simbólica (como por ejemplo se hace ahora con el currículum o con los aspectos “constructivistas” de la educación) sino que de una forma real en cuanto a un cambio de visión política de la educación.Instar a la participación de todos los sectores populares en lo que tendría que ser una concepción de educación sería el primer paso para la verdadera “reforma educacional” que no tuviera como trasfondo político leyes erigidas en la dictadura militar (como la L.O.C.E, 1991) las cuales tienen una clara influencia en el quehacer educacional actual, infiriendo su ideología como trasfondo para todo lineamiento a seguir.
En el parámetro político de estas experiencias educacionales, esta participación de todas las facciones populares de la sociedad serían un acercamiento a lo que se podría concebir como realidad inmediata y por ende a la contextualización de los contenidos culturales lo cual ayudaría sin duda a romper el círculo vicioso de la reproducción sistémica a la cual apunta el sistema educacional actual. Así también podríamos tomar en cuenta el papel preponderante del alumnado en cuanto al proceso de enseñanza – aprendizaje más que como un mero receptor de contenidos, como personajes importantes en la producción de esos contenidos culturales (concebidos como conocimiento) no tan solo llevándolos al ámbito de la práctica sino en el descubrimiento mismo de aquellos conocimientos dándoles la herramientas para expandir los contenidos culturales y también la cabida para elegir qué es lo que aprenderán y por qué.
Con esto se buscaría dar un sentido general de la educación para los alumnos que vaya más allá de la simple utilidad futura en cuanto a la satisfacción de sus necesidades básicas, sino que apuntar a la comprensión de la educación como la búsqueda de un sentido de trascendencia del ser humano por medio del cual él mismo puede ser un factor de cambio social importante, que en definitiva serviría para la felicidad de los individuos en su particularidad y en la colectividad. En cuanto a los profesores este sentido de la educación estaría orientado a dejar la actitud mesiánica del profesor en el aula para convertirse en un mediador real entre su conocimiento y las realidades más próximas de los alumnos, teniendo claro que sus concepciones no se pueden transformar en un dogma vacío que no admita discusión alguna, sino que más bien que esa sea la finalidad máxima del ámbito educacional promover la discusión en todos los ámbitos, incluso en aquellas áreas dónde los hechos científicos hacen casi impenetrable la disyuntiva.
Con esto se buscaría que la comunidad en su totalidad tuviera influencia sobre el proceso enseñanza – aprendizaje, y donde todas las relaciones sociales que se dieran en este proceso fueran fuente de aprendizaje tanto para alumnos como para profesores y todos quienes allí conviven o transitan.
Como proyección final, deberíamos apuntar a un sistema educacional que no exalte la pretensión del humano de conocer la realidad supuestamente objetiva existente allá afuera, lo que ha tenido a lo largo de la existencia del hombre aristas que han conformado desde religiones hasta sistemas políticos. Estos esquemas estructurantes han sometido a los individuos siempre bajo el lema de la objetividad, “su objetividad”, al grupo de personas que lo sustenta, haciéndoles creer que sus posiciones frente al mundo son las únicas realmente válidas.
Por lo que podríamos rescatar la capacidad de resaltar la subjetividad de la Escuela Moderna en cuanto al autodidactismo y al antiautoritarismo que reflejaban esta subjetividad y en la Yasnaia Poliana en cuanto a la noción de Fe como una individualidad sumada a la libertad de obrar y por ende al antiautoritarismo, como base creadora de nuevos modelos educacionales. Orientarnos a un sistema educacional que tenga en cuenta cómo la conformación que esas conceptualizaciones convencionalizadas respecto de este mundo real al cual intentamos conocer, han agrupado conjuntos de individuos bajo esta ilusión de objetividad, y que estas objetividades convencionalizadas son discutibles si consideramos que las condiciones que permiten a un individuo decir que conoce algo nunca serán las mismas para otro individuo intentando conocer ese mismo algo debido a imposibilidades objetivas relacionadas con el tiempo y con el espacio, pues si es en el mismo tiempo los dos individuos no podrán estar en el mismo espacio y si es en el mismo espacio no podrán estar al mismo tiempo.
Además que aun cuando estas imposibilidades se intenten esquivar por medio de la conformación de nociones comunes entre individuos mediante la convencionalización y la interacción que estos tendrán, el nuevo sistema educacional deberá considerar que ya que no poseemos artefacto alguno (ni mágico, ni tecnológico) que nos permita comunicar toda la intencionalidad, historicidad, sentido significado, etc., que encierran nuestros enunciados de modo inconsciente, subconsciente o consciente, no podemos objetivar el mundo a tal punto de afirmar absolutos.
Así el nuevo sistema educacional deberá coincidir en que las circunstancias que modelan el cómo conocerá cada individuo hace que tanto sujetos en su doble dimensión (sujeto - objeto interdependientes) sean infinitamente diferentes aun cuando existan coincidencias aparentes que normalmente son interpretaciones individuales en contextos determinados y circunstancias ídem, por lo que en este caso el modo de crear relaciones entre individuos sería imposible si cada uno arguyera su propia posición como única realidad valedera. La posible solución a este problema de incomunicación podría ser la conciencia de nuestra conciencia que desdoble al yo sobre sí mismo y lo lleve a una fase de autorreflexión y autocrítica constante para así al momento de relacionarse con otro individuo poder exigirle las mismas condiciones con el afán de hacer factible por lo menos la interpretación individual como una herramienta válida en cualquier instancia. Todo lo anterior podría ser utilizado para concebir el nuevo sistema educacional con el objetivo claro de des-estructurar el conocimiento y por consecuencia los aspectos económicos, culturales y políticos que oprimen a los sectores desprotegidos.
De esta manera la institucionalización de instancias encargadas del aprendizaje de los conocimientos que creemos objetivos, o sea la escuela tal cual como las concebimos hoy en día, debe ser puesta en tela de juicio al comprender que la subjetividad desde la cual se debe partir para entender tanto las relaciones con las cuales se crea sociedad como la interacción del hombre con su entorno natural, es fundamental en la producción de conocimientos.La escuela actual entonces está mal orientada al entender la educación como la repetición de supuestos conocimientos objetivos que en diversas circunstancias deberían funcionar de la misma manera, no hallando la diferencia de las diversas individualidades ni tomando en cuenta las correspondencias de estos conocimientos con el contexto en el cual están insertas estas instituciones.
Como lo planteara Ivan Illich (1990), las escuelas antes de concebirse la des-escolarización, deberían recogerse y comprender que su misión es la de llevar a los individuos a instancias de comunicación reales y a una relación de armonía con su entorno inmediato, siendo la escuela una institución de paso que debiera responder a necesidades contextuales próximas, teniendo en mente siempre la generación de todo tipo de espacios para que las interrelaciones de los individuos que la componen sean factibles en cualquier lugar y momento.Así para poder avanzar deberíamos comprender que todo tipo de educación es alienante desde el inicio en que se plantea como un acto comunicativo, pero será menos alienante si el otro al que se pretende comunicar sabe lo que implica este proceso y ha reflexionado al respecto. Luego de sentar estas bases, podríamos pasar a otras instancias mucho más complejas, que tuvieran relación con el qué aprender y el cómo aprender para los mismos individuos que requieren de este aprendizaje incluyendo a los profesores y en definitiva a toda la comunidad encargada de la adquisición de conocimientos que les sean útiles en sus entornos próximos para la conformación de relaciones sociales afables, donde no exista una institucionalidad encargada de la supuesta administración de los conocimientos que se consideren como correctos, y finalizar con el cambio de una sociedad que transitara desde una epistemología científica casi dogmática a una que resalte la individualidad del conocimiento como herramienta válida para comprender el mundo.
Para finalizar, concebir estas experiencias educacionales alternativas a los modelos hegemónicos dentro de la formación inicial de profesores pues son de suma importancia ya que plantean escenarios de pluralidad y cambio social real en cuanto a las interpretaciones de la realidad sobre las cuales se basan los conocimientos culturales y por ende la reproducción social que se lleva a cabo dentro de los establecimientos educacionales como se desarrollan en la actualidad.
Así la labor del profesorado y de la educación en general tendría un sentido amplio que se podría concebir desde la formación de los profesores y así ligar a los estudiantes de pedagogía a su futura labor en cuanto al rol social que jugarán cuando ejerzan su labor en los establecimientos educacionales. Además podríamos de esta forma dar un empuje a la profesión docente en cuanto los profesores no sintieran la responsabilidad de ser quienes manejen la totalidad de las ciencias que se les confieren sino, que como investigadores y profesionales de la educación se mantuvieran en un constante reconocimiento de las circunstancias en las que enseñan y aprendiendo de esa forma cómo todos los contenidos curriculares que deben enseñar son dinámicos y por ende concebir que ese cambio es en realidad la verdadera esencia de enseñar.
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