¿Indisciplina estudiantil?
Señor Director: Soy un profesor joven y ejerzo la profesión docente desde hace dos años. Mi área específica es el lenguaje (soy profesor de enseñanza media). Por estas fechas me encuentro de vacaciones en la ciudad de Punta Arenas visitando a mi familia. El motivo de esta carta es el artículo publicado el lunes 11 de febrero en este mismo medio, que versaba sobre la indisciplina de los alumnos dentro de las aulas frente la profesión docente. En mi opinión los argumentos citados allí, tales como: “la discriminación de las mayorías”, “la sociedad fomentadora de libertinaje”, “los alumnos mayores son los más problemáticos”, etc., respecto del deterioro de la relación “profesor-alumno” no son del todo certeros.
Hay que dejar en claro que para hacer un análisis de la educación en su estado general y en particular en Chile, no basta con un artículo en un diario y mucho menos con una carta, pero nunca está demás hacer un intento que llame a la discusión. Creo que para hablar de educación hoy en día, sobre todo en Chile, no debemos dejar de lado una serie de circunstancias contextuales que sin lugar a dudas influencian de diversas maneras a los individuos que acuden a la institución escolar.
Lo primero es entender que la heterogeneidad cultural que se presenta hoy en las salas de clases es muy diferente a la que se daba hace 10 ó 20 años, esto atribuible claramente a la cobertura extendida de la educación formal después del término de la dictadura. Este precepto no es menor ya que los conocimientos de anclaje para poder entregar un aprendizaje significativo a los alumnos en muchos casos serán sorprendentemente diversos, para lo cual los docentes de hoy debemos estar preparados (entender desde filosofía oriental, pasando por el anime, el punk, el cyber punk, la música techno, llegando incluso a entender emos, visual, pokemones, solamente por nombrar algunos) obviamente lo anterior desatendiendo el currículo formal rígido y entendiendo que la escuela como institución ligada al conocimiento es una institución que debe ser dinámica y adaptarse a todo tipo de información que en ella ingrese para poder analizarla, procesarla y entregarla. De esta forma, creo, que la discriminación no es de las mayorías, si no que de las minorías con poder, aquellas que tienen el poder para hacer que el conocimiento sea rígido dentro de los establecimientos educacionales, donde podemos mencionar desde los mismos profesores que muchas veces no entendemos o no nos interesa entender el mundo que rodea a los alumnos, hasta el Estado que no proporciona las circunstancias reales para el desarrollo docente.
Por otro lado debemos sopesar que la sociedad que fomenta un “libertinaje” no es nada más que la sociedad de la información donde los mass media son fuentes inagotables de datos que vuelan rápidamente y donde el dinamismo es el valor más apreciado por todo joven que quiera llamarse “adaptado”. Así el libertinaje no es un síntoma de la sociedad que arma y desarma íconos, sino más bien, es el producto de un sistema económico que dice que la información solamente debe utilizarse para el beneficio individual. Creo que la institución educativa al estar íntimamente relacionada con los poderes políticos y económicos no tiende a desligar estas situaciones de conocimiento científico universal (colectivo y comunitario) y sigue ofreciendo un producto - conocimiento que no juega con el “placer del beneficio individual” pero sí intenta seguir el modelo político (y por ende el económico) establecido, presentando una incongruencia que desde hace tiempo hace agua. (Y que creo fue lo que la movilización pingüina comenzó a intuir, pero que se diluyó en ese mismo dinamismo que tanto aprecian). Es obvio que los alumnos que presentarán más problemas serán los adolescentes que comienzan a ver el mundo con criterios más o menos propios, que cuestionan y relativizan las manifestaciones de poder que se les presentan, esto pues es casi una conditio sine qua non de ser adolescente. (Basta solamente con leer cualquier libro de psicología evolutiva para darse cuenta de ello).
Aun así el deterioro de la relación profesor alumno no está ligada únicamente a la apatía o a la indisciplina que el individuo posee (educando en palabras de Paulo Freire), sino que está ligada al concepto mismo de profesor-alumno pues hace ya bastante tiempo que no se habla de esta separación como algo primordial si no que, desde el constructivismo, se habla del proceso de enseñanza-aprendizaje que obviamente abarca muchas otras aristas y donde el mismo profesor deja de tener aquella autoridad casi divina, para entrar en el terreno del aprendizaje para poder enseñar. (Teorías que no son tan nuevas sino que simplemente por hechos políticos propios de nuestro país fueron censuradas anteriormente). Para ir terminando, hay que mencionar que los recursos que se entregan a la educación en Chile han ido creciendo de forma gradual a medida que han pasado los años, pero eso no quiere decir que la brecha entre los colegios más ricos y los más pobres vaya decayendo. Cabe mencionar que los logros de alumnos que tienen los recursos para poder “conocer” por sus propios medios son sustancialmente diferentes a aquellos que no tienen los medios suficientes.
Así la responsabilidad de los “malos” aprendizajes no solamente es de los alumnos indisciplinados versus los disciplinados y los profesores mártires. Sino más bien es una responsabilidad tanto del Estado (en cuanto a la ideología que trasciende en el currículum y a los recursos que se destinan para educación acorde con este currículum), como de la institución educacional (que debe hacer que sus educadores se perfeccionen constantemente, dialoguen con sus alumnos, critiquen y propongan soluciones para los procesos mismos de enseñanza - aprendizaje que viven sus establecimientos) y de la familia (esta última estrechamente ligada a los procesos políticos y económicos que administra el Estado).
Creo que esto sería a grandes rasgos una lectura que deberíamos hacer los docentes para luego poder emitir juicios sobre cuál es la real situación en los establecimientos educacionales, de las situaciones que se viven dentro de las salas de clases y de cómo mejorar los aprendizajes. Aquí, creo, hay argumentos para comenzar una real discusión del por qué de la calidad de la educación hoy. (Calidad como concepto erróneo, ligado más bien a una ideología de mercado).
Atentamente, Jaime Levineri Fernández
jaimelevinerifernandez@gmail.com
1 comentario:
kinta vex que lo veo...no lo leí...pero con dos vexes que lo hasha hecho, bastará¿
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