viernes, 24 de octubre de 2008

Recordando las movilizaciones pingüinas...


Hay problemas en la educación chilena y de eso no cabe duda. El “mal olor” que expele este sistema educacional ya no da para más. Pero la disyuntiva va más allá de un cambio legislativo de una ley orgánica constitucional. Los alumnos intuyen que el problema es grave, pero mi duda es si vislumbran el alcance real del problema. Solamente remitiéndome a los últimos hechos, ¿cómo es posible que un alcalde pueda decidir fácilmente qué hacer con un grupo de alumnos que “protestan”? (espíritu crítico que se supone es el mismo que persigue el sistema educativo).

Para mí es tan simple como pensar que se les está privando arbitrariamente de un derecho casi vital, por lo que podríamos decir que se está atentando contra los derechos humanos de los alumnos. El punto está en que se interfieren con otras situaciones al momento de tomarse un establecimiento educacional, pero tampoco se puede olvidar que esa toma es justamente por el “mal olor” que se percibe. El sistema educacional está enraizado en un modelo económico que no deja a los participantes opinar pues no sirven de nada sus individualidades. Lo único que se persigue es un objetivo, finalidad, logro, número, puntaje, etc. Y es aquí donde está el principal problema. Se ha perdido el sentido del aprendizaje como una finalidad (y no un medio) que sirva, primero, para el crecimiento personal y luego para poder desarrollarse en sociedad pues se a pasado a tener una concepción de conocimiento práctico que para lo único que sirve es para generar riquezas.

La competitividad (que nunca es buena pues se basa en la negación de la existencia del otro), la violencia, la indiferencia son fácilmente explicables si entendemos que los criterios económicos que se instalaron desde la dictadura todavía siguen rigiendo en nuestros establecimientos educacionales (Donde la L.O.C.E solamente es la punta del témpano).

El cambio que se persigue entonces con movimientos espontáneos de los estudiantes está lejos de conseguirse si no se vislumbra cuán profundo es el problema, pues aquí no solamente debieran estar protestando los estudiantes, si no que deberíamos ser muchos más los sectores sociales abogando por cambios sustanciales en cuanto a todas las problemáticas que se gestan en el modelo económico.

Espero que a los secundarios se les comience a “prender” la ampolleta en cuanto a los actores políticos a los que tienen que apuntar (y a darse cuenta del poder que tienen en sus manos en cuanto a número) para así lograr un cambio en la educación que sea real y entender que lo primordial sería tener una idea bien acabada de los cambios constitucionales que toda la reforma del sistema requeriría, apuntando no solamente a lo que se vive dentro del aula, sino más bien a comenzar a concebir que el conocimiento y la cultura se deben obtener no para generar riquezas sino para vivir en un mundo agradable (cosas que son bastante diferentes).

domingo, 3 de agosto de 2008

Paradigma, deconstrucción, antialienación, subjetividad y objetividad EPISTEMOLÓGICA.

El siguiente fragmento corresponde a una postura educacional que me llama la atención y que intenté retratar en mi trabajo de tesis… espero poder cumplirla algún día… o por lo menos llevar a cabo algún aspecto en este “sistemita maquiavélico”.

…En definitiva podemos decir que el mérito de los aspectos que hemos estudiado de estas experiencias educacionales a las que nos hemos referido, en cuanto a los diferentes ámbitos que abarcan, son innovadores para la época en que fueron concebidos e incluso para el sistema educacional chileno actual.

En cuanto a los aspectos, en específico, que presentan estas experiencias podemos nombrar el aspecto de gestión escolar y cómo se concibe dentro de La Escuela Moderna y la Yasnaia Poliana, lo que podría resultar como una práctica orientada a la democratización real de toda la maquinaria educacional, si esta se pusiera en práctica.

Lo anterior pues se concebiría el proceso de enseñanza – aprendizaje como un conjunto de influencias de todas las personas que se involucran con el establecimiento educacional pero no de una forma simbólica (como por ejemplo se hace ahora con el currículum o con los aspectos “constructivistas” de la educación) sino que de una forma real en cuanto a un cambio de visión política de la educación.Instar a la participación de todos los sectores populares en lo que tendría que ser una concepción de educación sería el primer paso para la verdadera “reforma educacional” que no tuviera como trasfondo político leyes erigidas en la dictadura militar (como la L.O.C.E, 1991) las cuales tienen una clara influencia en el quehacer educacional actual, infiriendo su ideología como trasfondo para todo lineamiento a seguir.

En el parámetro político de estas experiencias educacionales, esta participación de todas las facciones populares de la sociedad serían un acercamiento a lo que se podría concebir como realidad inmediata y por ende a la contextualización de los contenidos culturales lo cual ayudaría sin duda a romper el círculo vicioso de la reproducción sistémica a la cual apunta el sistema educacional actual. Así también podríamos tomar en cuenta el papel preponderante del alumnado en cuanto al proceso de enseñanza – aprendizaje más que como un mero receptor de contenidos, como personajes importantes en la producción de esos contenidos culturales (concebidos como conocimiento) no tan solo llevándolos al ámbito de la práctica sino en el descubrimiento mismo de aquellos conocimientos dándoles la herramientas para expandir los contenidos culturales y también la cabida para elegir qué es lo que aprenderán y por qué.

Con esto se buscaría dar un sentido general de la educación para los alumnos que vaya más allá de la simple utilidad futura en cuanto a la satisfacción de sus necesidades básicas, sino que apuntar a la comprensión de la educación como la búsqueda de un sentido de trascendencia del ser humano por medio del cual él mismo puede ser un factor de cambio social importante, que en definitiva serviría para la felicidad de los individuos en su particularidad y en la colectividad. En cuanto a los profesores este sentido de la educación estaría orientado a dejar la actitud mesiánica del profesor en el aula para convertirse en un mediador real entre su conocimiento y las realidades más próximas de los alumnos, teniendo claro que sus concepciones no se pueden transformar en un dogma vacío que no admita discusión alguna, sino que más bien que esa sea la finalidad máxima del ámbito educacional promover la discusión en todos los ámbitos, incluso en aquellas áreas dónde los hechos científicos hacen casi impenetrable la disyuntiva.

Con esto se buscaría que la comunidad en su totalidad tuviera influencia sobre el proceso enseñanza – aprendizaje, y donde todas las relaciones sociales que se dieran en este proceso fueran fuente de aprendizaje tanto para alumnos como para profesores y todos quienes allí conviven o transitan.

Como proyección final, deberíamos apuntar a un sistema educacional que no exalte la pretensión del humano de conocer la realidad supuestamente objetiva existente allá afuera, lo que ha tenido a lo largo de la existencia del hombre aristas que han conformado desde religiones hasta sistemas políticos. Estos esquemas estructurantes han sometido a los individuos siempre bajo el lema de la objetividad, “su objetividad”, al grupo de personas que lo sustenta, haciéndoles creer que sus posiciones frente al mundo son las únicas realmente válidas.

Por lo que podríamos rescatar la capacidad de resaltar la subjetividad de la Escuela Moderna en cuanto al autodidactismo y al antiautoritarismo que reflejaban esta subjetividad y en la Yasnaia Poliana en cuanto a la noción de Fe como una individualidad sumada a la libertad de obrar y por ende al antiautoritarismo, como base creadora de nuevos modelos educacionales. Orientarnos a un sistema educacional que tenga en cuenta cómo la conformación que esas conceptualizaciones convencionalizadas respecto de este mundo real al cual intentamos conocer, han agrupado conjuntos de individuos bajo esta ilusión de objetividad, y que estas objetividades convencionalizadas son discutibles si consideramos que las condiciones que permiten a un individuo decir que conoce algo nunca serán las mismas para otro individuo intentando conocer ese mismo algo debido a imposibilidades objetivas relacionadas con el tiempo y con el espacio, pues si es en el mismo tiempo los dos individuos no podrán estar en el mismo espacio y si es en el mismo espacio no podrán estar al mismo tiempo.

Además que aun cuando estas imposibilidades se intenten esquivar por medio de la conformación de nociones comunes entre individuos mediante la convencionalización y la interacción que estos tendrán, el nuevo sistema educacional deberá considerar que ya que no poseemos artefacto alguno (ni mágico, ni tecnológico) que nos permita comunicar toda la intencionalidad, historicidad, sentido significado, etc., que encierran nuestros enunciados de modo inconsciente, subconsciente o consciente, no podemos objetivar el mundo a tal punto de afirmar absolutos.

Así el nuevo sistema educacional deberá coincidir en que las circunstancias que modelan el cómo conocerá cada individuo hace que tanto sujetos en su doble dimensión (sujeto - objeto interdependientes) sean infinitamente diferentes aun cuando existan coincidencias aparentes que normalmente son interpretaciones individuales en contextos determinados y circunstancias ídem, por lo que en este caso el modo de crear relaciones entre individuos sería imposible si cada uno arguyera su propia posición como única realidad valedera. La posible solución a este problema de incomunicación podría ser la conciencia de nuestra conciencia que desdoble al yo sobre sí mismo y lo lleve a una fase de autorreflexión y autocrítica constante para así al momento de relacionarse con otro individuo poder exigirle las mismas condiciones con el afán de hacer factible por lo menos la interpretación individual como una herramienta válida en cualquier instancia. Todo lo anterior podría ser utilizado para concebir el nuevo sistema educacional con el objetivo claro de des-estructurar el conocimiento y por consecuencia los aspectos económicos, culturales y políticos que oprimen a los sectores desprotegidos.

De esta manera la institucionalización de instancias encargadas del aprendizaje de los conocimientos que creemos objetivos, o sea la escuela tal cual como las concebimos hoy en día, debe ser puesta en tela de juicio al comprender que la subjetividad desde la cual se debe partir para entender tanto las relaciones con las cuales se crea sociedad como la interacción del hombre con su entorno natural, es fundamental en la producción de conocimientos.La escuela actual entonces está mal orientada al entender la educación como la repetición de supuestos conocimientos objetivos que en diversas circunstancias deberían funcionar de la misma manera, no hallando la diferencia de las diversas individualidades ni tomando en cuenta las correspondencias de estos conocimientos con el contexto en el cual están insertas estas instituciones.

Como lo planteara Ivan Illich (1990), las escuelas antes de concebirse la des-escolarización, deberían recogerse y comprender que su misión es la de llevar a los individuos a instancias de comunicación reales y a una relación de armonía con su entorno inmediato, siendo la escuela una institución de paso que debiera responder a necesidades contextuales próximas, teniendo en mente siempre la generación de todo tipo de espacios para que las interrelaciones de los individuos que la componen sean factibles en cualquier lugar y momento.Así para poder avanzar deberíamos comprender que todo tipo de educación es alienante desde el inicio en que se plantea como un acto comunicativo, pero será menos alienante si el otro al que se pretende comunicar sabe lo que implica este proceso y ha reflexionado al respecto. Luego de sentar estas bases, podríamos pasar a otras instancias mucho más complejas, que tuvieran relación con el qué aprender y el cómo aprender para los mismos individuos que requieren de este aprendizaje incluyendo a los profesores y en definitiva a toda la comunidad encargada de la adquisición de conocimientos que les sean útiles en sus entornos próximos para la conformación de relaciones sociales afables, donde no exista una institucionalidad encargada de la supuesta administración de los conocimientos que se consideren como correctos, y finalizar con el cambio de una sociedad que transitara desde una epistemología científica casi dogmática a una que resalte la individualidad del conocimiento como herramienta válida para comprender el mundo.

Para finalizar, concebir estas experiencias educacionales alternativas a los modelos hegemónicos dentro de la formación inicial de profesores pues son de suma importancia ya que plantean escenarios de pluralidad y cambio social real en cuanto a las interpretaciones de la realidad sobre las cuales se basan los conocimientos culturales y por ende la reproducción social que se lleva a cabo dentro de los establecimientos educacionales como se desarrollan en la actualidad.

Así la labor del profesorado y de la educación en general tendría un sentido amplio que se podría concebir desde la formación de los profesores y así ligar a los estudiantes de pedagogía a su futura labor en cuanto al rol social que jugarán cuando ejerzan su labor en los establecimientos educacionales. Además podríamos de esta forma dar un empuje a la profesión docente en cuanto los profesores no sintieran la responsabilidad de ser quienes manejen la totalidad de las ciencias que se les confieren sino, que como investigadores y profesionales de la educación se mantuvieran en un constante reconocimiento de las circunstancias en las que enseñan y aprendiendo de esa forma cómo todos los contenidos curriculares que deben enseñar son dinámicos y por ende concebir que ese cambio es en realidad la verdadera esencia de enseñar.

Alguien dijo: "alumno indisciplinado, no llegarás a ningún lado"

Les dejo una carta que escribí hace algún tiempo a la Prensa Austral (para ser más certero en las vacaciones de verano del 2008), como crítica a un “alumbrado” profesor retirado que argumentaba que LA problemática en la educación se debe unicamente a LA INDISCIPLINA DE LOS ESTUDIANTES…

¿Indisciplina estudiantil?

Señor Director: Soy un profesor joven y ejerzo la profesión docente desde hace dos años. Mi área específica es el lenguaje (soy profesor de enseñanza media). Por estas fechas me encuentro de vacaciones en la ciudad de Punta Arenas visitando a mi familia. El motivo de esta carta es el artículo publicado el lunes 11 de febrero en este mismo medio, que versaba sobre la indisciplina de los alumnos dentro de las aulas frente la profesión docente. En mi opinión los argumentos citados allí, tales como: “la discriminación de las mayorías”, “la sociedad fomentadora de libertinaje”, “los alumnos mayores son los más problemáticos”, etc., respecto del deterioro de la relación “profesor-alumno” no son del todo certeros.

Hay que dejar en claro que para hacer un análisis de la educación en su estado general y en particular en Chile, no basta con un artículo en un diario y mucho menos con una carta, pero nunca está demás hacer un intento que llame a la discusión. Creo que para hablar de educación hoy en día, sobre todo en Chile, no debemos dejar de lado una serie de circunstancias contextuales que sin lugar a dudas influencian de diversas maneras a los individuos que acuden a la institución escolar.
Lo primero es entender que la heterogeneidad cultural que se presenta hoy en las salas de clases es muy diferente a la que se daba hace 10 ó 20 años, esto atribuible claramente a la cobertura extendida de la educación formal después del término de la dictadura. Este precepto no es menor ya que los conocimientos de anclaje para poder entregar un aprendizaje significativo a los alumnos en muchos casos serán sorprendentemente diversos, para lo cual los docentes de hoy debemos estar preparados (entender desde filosofía oriental, pasando por el anime, el punk, el cyber punk, la música techno, llegando incluso a entender emos, visual, pokemones, solamente por nombrar algunos) obviamente lo anterior desatendiendo el currículo formal rígido y entendiendo que la escuela como institución ligada al conocimiento es una institución que debe ser dinámica y adaptarse a todo tipo de información que en ella ingrese para poder analizarla, procesarla y entregarla. De esta forma, creo, que la discriminación no es de las mayorías, si no que de las minorías con poder, aquellas que tienen el poder para hacer que el conocimiento sea rígido dentro de los establecimientos educacionales, donde podemos mencionar desde los mismos profesores que muchas veces no entendemos o no nos interesa entender el mundo que rodea a los alumnos, hasta el Estado que no proporciona las circunstancias reales para el desarrollo docente.

Por otro lado debemos sopesar que la sociedad que fomenta un “libertinaje” no es nada más que la sociedad de la información donde los mass media son fuentes inagotables de datos que vuelan rápidamente y donde el dinamismo es el valor más apreciado por todo joven que quiera llamarse “adaptado”. Así el libertinaje no es un síntoma de la sociedad que arma y desarma íconos, sino más bien, es el producto de un sistema económico que dice que la información solamente debe utilizarse para el beneficio individual. Creo que la institución educativa al estar íntimamente relacionada con los poderes políticos y económicos no tiende a desligar estas situaciones de conocimiento científico universal (colectivo y comunitario) y sigue ofreciendo un producto - conocimiento que no juega con el “placer del beneficio individual” pero sí intenta seguir el modelo político (y por ende el económico) establecido, presentando una incongruencia que desde hace tiempo hace agua. (Y que creo fue lo que la movilización pingüina comenzó a intuir, pero que se diluyó en ese mismo dinamismo que tanto aprecian). Es obvio que los alumnos que presentarán más problemas serán los adolescentes que comienzan a ver el mundo con criterios más o menos propios, que cuestionan y relativizan las manifestaciones de poder que se les presentan, esto pues es casi una conditio sine qua non de ser adolescente. (Basta solamente con leer cualquier libro de psicología evolutiva para darse cuenta de ello).
Aun así el deterioro de la relación profesor alumno no está ligada únicamente a la apatía o a la indisciplina que el individuo posee (educando en palabras de Paulo Freire), sino que está ligada al concepto mismo de profesor-alumno pues hace ya bastante tiempo que no se habla de esta separación como algo primordial si no que, desde el constructivismo, se habla del proceso de enseñanza-aprendizaje que obviamente abarca muchas otras aristas y donde el mismo profesor deja de tener aquella autoridad casi divina, para entrar en el terreno del aprendizaje para poder enseñar. (Teorías que no son tan nuevas sino que simplemente por hechos políticos propios de nuestro país fueron censuradas anteriormente). Para ir terminando, hay que mencionar que los recursos que se entregan a la educación en Chile han ido creciendo de forma gradual a medida que han pasado los años, pero eso no quiere decir que la brecha entre los colegios más ricos y los más pobres vaya decayendo. Cabe mencionar que los logros de alumnos que tienen los recursos para poder “conocer” por sus propios medios son sustancialmente diferentes a aquellos que no tienen los medios suficientes.

Así la responsabilidad de los “malos” aprendizajes no solamente es de los alumnos indisciplinados versus los disciplinados y los profesores mártires. Sino más bien es una responsabilidad tanto del Estado (en cuanto a la ideología que trasciende en el currículum y a los recursos que se destinan para educación acorde con este currículum), como de la institución educacional (que debe hacer que sus educadores se perfeccionen constantemente, dialoguen con sus alumnos, critiquen y propongan soluciones para los procesos mismos de enseñanza - aprendizaje que viven sus establecimientos) y de la familia (esta última estrechamente ligada a los procesos políticos y económicos que administra el Estado).

Creo que esto sería a grandes rasgos una lectura que deberíamos hacer los docentes para luego poder emitir juicios sobre cuál es la real situación en los establecimientos educacionales, de las situaciones que se viven dentro de las salas de clases y de cómo mejorar los aprendizajes. Aquí, creo, hay argumentos para comenzar una real discusión del por qué de la calidad de la educación hoy. (Calidad como concepto erróneo, ligado más bien a una ideología de mercado).

Atentamente, Jaime Levineri Fernández
jaimelevinerifernandez@gmail.com

sábado, 2 de agosto de 2008

Ensayo. Una crítica al modelo educacional desde una perspectiva "diferente"


Las experiencias educacionales libertarias de León Tolstoi y Francisco Ferrer i Guardia, pueden servirnos como perspectivas para una mirada crítica al modelo educacional actual chileno y la contradicción entre lo que el Estado y su estructura democrática conciben como educación en términos teórico – discursivos respecto de la gestión de los establecimientos y la forma en que se organizan los establecimientos educacionales municipales.

La principal Incongruencia o contradicción…

¿La educación se concibe como un instrumento para la emancipación del individuo, o para que su simple inserción en el mercado laboral sea acorde a la funcionalidad que su trabajo pueda proporcionar?

Si la educación se concibe para la emancipación del individuo como lo determinan las teorías democráticas de educación y que tienen fundamentos explícitos como por ejemplo: “condiciones de las que dependen los fundamentos democráticos como: La libre circulación de ideas, con independencia de su popularidad, que permite a las personas estar informadas al máximo; confianza en la capacidad individual y colectiva de las personas para crear posibilidades de resolver problemas; uso de la reflexión crítica y el análisis para valorar ideas, problemas y políticas; la preocupación por el bienestar de otros y el bien común; la preocupación por la dignidad y los derechos de los individuos y las minorías; comprensión de que la democracia no es tanto “un ideal” que se debe perseguir como un conjunto “idealizado” de valores que debemos vivir y que deben guiar nuestra vida como pueblo; la organización de instituciones sociales para promover y ampliar la forma de vida democrática...”[1]. Entonces el modo autárquico como se asumen los parámetros organizacionales de los establecimientos educacionales es incongruente con este propósito. Esto pues para ser coherente con las concepciones que se establecen anteriormente se debe tener en cuenta las consideraciones de cada individuo que compone el conjunto social al que podemos llamar “comunidad educativa”, para así definir cual será la forma organizacional con la que se sientan más a gusto los mismos, comprendiendo y haciendo comprender a la vez a los individuos de la comunidad educativa, que esta forma organizativa debe responder a sus intereses y no a intereses alienados.

Si, en cambio, la educación se concibe solamente para la inserción del individuo en la sociedad laboral y además para que ésta sea acorde a la funcionalidad que su trabajo pueda proporcionar, entonces la forma organizativa de los establecimientos cumple la función de adoctrinar a los alumnos para esta inserción, aun cuando tenga como planteamiento básico el valor de la libertad como Objetivo Fundamental Transversal[2]

Esta contradicción tiene su base en el modo teórico en que se pretenden enseñar estos valores, cayendo en paradojas irresolubles entre lo que se enseña en teoría y el cómo se enseña. Lo anterior define relaciones sociales dentro del propio contexto institucional el cual no rescata la mentada libertad a la que se aboga.

El modelo educacional fundado en la L.O.C.E perpetúa la ideología[3] establecida en el autoritarismo en el cual se generó, lo que sin duda sienta sus bases en las formas de producción que los sujetos cognoscentes deben desarrollar, según los propósitos que el Estado (y la economía social de mercado) determine.

Es por esto que cabe hacernos preguntas como:

¿Existe relación entre las formas organizativas de los establecimientos educacionales y la forma en que se relacionan los alumnos con el resto de la sociedad? Si es que existiera, ¿Cómo se determina esta relación? ¿Cómo funciona esta relación?

¿Ayudan a los alumnos a comprender la realidad y por ende a la forma que éstos poseen para relacionarse con sus pares, las organizaciones jerárquicas de la gestión educacional más allá de lo que estas mismas plantean?

La influencia que las estructuras actuales de los establecimientos educacionales chilenos ejercen sobre la cultura escolar es determinante para establecer sistemas educativos orientados a la inserción en el mercado laboral, el cual no permite al individuo subordinado comprender el mundo como el “jefe” subordinante. Estas concepciones luego serán reproducidas por los alumnos, aun cuando sea de un modo implícito.

La creación de formas que se preocupan de avalar la composición de estas estructuras se preocupan de evitar toda forma organizativa que modifique los parámetros establecidos por las mismas, afectando directamente la noción de libertad sobre la cual debe erigirse la concepción de aprendizaje.

Estas formas condicionan la manera de conocer y de interpretar la realidad por lo que generalmente las estructuras cognitivas de los alumnos se cierran a conocer otras formas de organización desestimando la capacidad práctica que aquellas pudiesen poseer.

El hecho de enmarcar la educación a una institución con características determinadas por cánones descontextualizados incita a los individuos a creer en suposiciones ficticias haciéndoles entender que el rol que desempeñan y las características que poseen éstos son en realidad la esencia de su individualidad.

Los organigramas institucionales, basados en esta lógica y sobre los cuales se distribuyen los cargos del colegio, condicionan las formas de comprender el mundo que todos los que componen el establecimiento educacional poseen o se van creando (más certeramente en el caso de los alumnos).

Desde este punto de vista, las figuras que representan cargos jerárquicos dentro de los organigramas institucionales condicionan el mundo simbólico que los alumnos comprenden dentro del establecimiento, mundo que también utilizan para interpretar el resto de la realidad fuera del liceo y que a la vez coarta el modo de aprender de los alumnos, haciéndoles creer que la jerarquización es una forma natural de organización y entendiendo que ésta es la única manera de lograr el funcionamiento de cualquier tipo de interrelación social que esté determinada para un fin práctico.

Así no solamente los alumnos interiorizan esta conceptualización ficticia y socialmente aceptada, sino que todo funcionamiento de esta institución está implícitamente obligado a desarrollarse acorde a este tipo de organización, lo que indudablemente crea conflictos de diversas índoles, pero que principalmente aliena, somete y bifurca conceptos vitales como libertad, crítica, reflexión, solidaridad entre otros, sustituyéndolos por nociones de aceptación a la autoridad impuesta por el contexto o por la extrínseca idea de representación.

Qué dice Habermas de la educación

Teoría Comunicativa de Educación de Jurgen Habermas

“La perspectiva Comunicativa”

“...Desde esta perspectiva ya no se piensa en términos de sujeto – profesor que transforma a los objetos – alumnos “sacándoles de su ignorancia”, sino en comunidades que aprenden colectivamente a través de un diálogo en el que cada una de las personas que participan contribuyen desde la diversidad a su propia cultura...” “...Diferencia con el enfoque reproduccionista: Los individuos (alumnos; padres; maestros; administrativos no son simples productos de las estructuras o sistema sino también individuos y colectivos que pueden actuar en ocasiones de forma diferente e incluso contraria a como establecen las estructuras...””...no basta con la opinión de los expertos... es necesario que se recojan los discursos, las inquietudes, las necesidades y la diversidad de significados de todos los participantes...” “...educadores ya participantes pueden dialogar sobre el modelo de sociedad, de persona y de escuela que desean, con la intención de construir un proyecto común basado en un interés comunicativo, desechando, por tanto, cualquier fin estratégico, oculto al interés consensuado y manifiesto...”[4]

“...fundamenta la posibilidad de cambio individual y social a partir de un proceso educativo basado en la interacción entre iguales...” “...El sujeto no es producto del discurso, como argumentan los teóricos postmodernos; el sujeto cognoscente es un sujeto actuante a partir de la relación dialéctica entre pensamiento y acción, responsable de su propia voz. La construcción de significados individuales y la apropiación del conocimiento son de naturaleza esencialmente social...” “...se enfatiza la necesidad de estudiar la transmisión de poder dentro de la escuela, así como los procesos de resistencia de los estudiantes...” “...critican a la escuela como aparato de reproducción de la ideología hegemónica...” “...modelo de aprendizaje basado en un proceso comunicativo a través del cual los sujetos elaboran sus propios significados y construyen colectivamente la realidad...”[5]

Qué dice Kropotkin de la educación
Freire y la educación…
Iván Illich y la educación…
Currículm oculto…
Otros: Mcormack…
Ver: Bonfil; educación como cultura impuesta (libro: “control cultural”)
Qué dice Bakunin de la educación

La Teoría de Educación de Bakunin

Para comenzar en el estudio de los planteamientos bakunianos, debemos comprender la posición que el mismo Bakunin tiene respecto de la ciencia: “E a mayor censura que temos que fazer à ciencia e às artes é exatamente a de nao dividir seus benefícios e de nao ejercer sua influencia alem de uma pequena parte da sociedade, com exclusao, e por conseqüencia em detrimento também, da imensa maioría.”[6]

Bakunin muestra que la ciencia está al servicio de quienes son el centro político hegemónico como el Estado en este caso: “…de as continuar mantendo numa ignorancia saudável, a fim de nao conseguirme jamais, ajudando–se mutuamente e reunindo esforcos, criar um poder capaz de derrocar os Estados, ciencia militar sobretudo...””...criam as mais formidáveis centralizacoes políticas que jamais existiram no mundo...”[7].

Con esto pretende demostrar que la ciencia no posee una verdadera intención emancipadora del hombre sino más bien se utiliza para la recreación del paradigma en el cual la ciencia misma se funda, así prosigue: “É um fato que surpreende a todas as inteligencias conscienciosas, a todos aqueles que se interessam pela dignidade humana, pela justica, isto é, pela libertade de cada um na igualdade, e pela igualdade de todos. Todas as invencoes da inteligencia, todas as grandes aplicacoes da ciencia à indústria, ao comércio e geralmente à vida social, até hoje só tem servido às classes privilegiadas, assim como ao poder dos Estados, estes protetores eternos todas as iniqüidades políticas e sociais, jamais às massas populares.”[8]

Respecto a la noción de libertad Bakunin argumenta: “O socialismo, fundado na ciencia positiva, rechaca totalmente a doutrina do livre arbítrio; reconhece que tudo o que é chamado de vícios e virtudes dos homens é necessariamente o produto da acao etnográfica, fisiológica e da sociedad... Todos os indivíduos, sem excecao alguma, sao, ao longo de suas vidas, produto da natureza e da sicuedade”[9].

Concibiendo las instancias opresoras como propias de instituciones al servicio del poder además de los conceptos teológicos del libre albedrío y la providencia divina como los responsables de la alienación de la libertad humana, Bakunin determina que el individuo no es libre por naturaleza, sino que alcanza la libertad combatiendo, mediante su propia voluntad y en compañía de otros individuos. La libertad, por lo tanto, no es un don divino, es más bien, un acto propio de la voluntad humana, y más aun, una conquista social.

La importancia de la educación, en este ámbito, se relaciona con las transformaciones sociopolíticas, las cuales sólo se logran y mantienen si están precedidas y sostenidas por un movimiento de ideas compartidas. [10] Para Bakunin no debe confundirse la instrucción con el amaestramiento del pueblo: “Nosotros no somos los preceptores, sino los precursores del pueblo, la educación debe consistir en ayuda directa para despertar toda la energía revolucionaria de la que cada uno es capaz”.[11]

Según Bakunin, los niños deben educarse partiendo del principio de autoridad, la que se entiende aquí como una tutela basada en la razón, no en principios metafísicos, teológicos o jurídicos. Esta autoridad debe disminuir gradualmente a medida que avanza la educación y se va consiguiendo una creciente libertad. Afirma que “toda educación racional no es en el fondo más que la inmolación progresiva de la autoridad en beneficio de la libertad”[12].

La dialéctica de Bakunin comprende el desarrollo de la educación como una negación gradual del punto de partida, para desestimarlo en la síntesis final: la libertad absoluta que aboliría el principio de autoridad. Para esto se propone educar una voluntad firme en el niño que se centre en el autocontrol.

En cuanto a la educación para las personas adultas sería desacertado utilizar el principio de autoridad, pues es la fuente de opresión. Se propone establecer escuelas para el pueblo, al estilo de academias donde todos sus componentes aporten opiniones creadas sobre la base de sus experiencias.

Antiautoritarismo en la educación según Bakunin...
Educación Integral según Bakunin...
Autogestión en la educación según Bakunin...

El pensamiento educativo de Tolstoy.

El autor ruso León Tolstoy esbozó en las últimas décadas de su vida un anarquismo cristiano y no violento que le llevó en el plano pedagógico a aceptar la libertad de los niños.
En el ideario pedagógico de Tolstoy pesa sobre todo una concepción de la vida optimista en cuanto a la condición humana. Tolstoy entiende que el ser humano es feliz si está cerca de la naturaleza y lejos de la civilización que obstaculiza y desvía su desarrollo espiritual. Todo artificio en la enseñanza que se emplee para moderar la naturaleza inquieta y desordenada del alumnado es perjudicial porque contradice las leyes de la naturaleza. La educación en cuanto autoformación espiritual “se degrada allí donde hay imposición de un saber deteriorado y represivo anclado en programas rígidos... donde la espontaneidad del niño es sofocada por la insensata pretensión de conformarle a la fuerza según el modelo corrompido del adulto”[13]

El maestro debe tener conciencia de que su papel es el de acompañar al alumno, respetando su individualidad, entendiendo que el verdadero maestro no se caracteriza por sus títulos y diplomas, sino por que sigue educándose mediante la voluntad de perfeccionarse sin fin.

Por otro lado, la función de la escuela no debe ser la de educar, sin la de instruir. La educación, para Tolstoy, afecta al plano moral de las creencias y las convicciones (formar el carácter), aspecto que corresponde más bien a la comunidad y a la familia, pero que sobre todo, es construido personalmente por el educando a lo largo de la vida.

La escuela estatal se enfrenta a la vida con su intención de adoctrinar, manipular y reglamentarlo todo, y por tanto, la nueva escuela no debe caer en el mismo error, siendo su función la de instruir, es decir, suministrar conocimientos útiles; en vez de la de educar. El ideal tolstoiano de escuela popular y abierta, no coercitiva y respetuosa con la naturaleza humana.

La Escuela Moderna

La Escuela Moderna de Ferrer Guardia.

Lo que caracterizó a la Escuela Moderna era el ser racionalista y científica. La educación no puede basarse en prejuicios dogmáticos, sino que debe de tomar como guía los desarrollos de la ciencia positiva.

Su educación integral incluye el pensamiento, la sexualidad y los sentimientos, así como el desarrollo de la personalidad infantil, todo ello acompañado de prácticas higienistas, de observación de la naturaleza y de libre experimentación.

El antiautoritarismo ferreriano se ve reflejado en la didáctica, tanto en los contenidos como en los métodos.

Prohibió en su escuela todo conocimiento que no pudiese ser demostrado por el método científico.

En cuanto a los métodos dedicó sus esfuerzos a buscar profesores adecuados a la empresa pedagógica que quería desarrollar. El pensamiento de este educador es “no directivo” en cuanto a la transmisión de conocimientos.

Los planteamientos educativos de Ferrer i Guardia.

La primera reflexión que hace Ferrer i Guardia acerca de la educación es que ésta es un problema político. Los modelos pedagógicos del momento (enseñanza laica estatal al estilo francés y enseñanza religiosa) no le satisfacen porque obedecen a los intereses del Estado y del clero. La preocupación reciente de los gobiernos por extender la enseñanza a las capas populares se debe realmente a la necesidad de mano de obra cualificada para que las empresas puedan mejorar la producción. Así, la escuela estatal es realmente un medio de dominación burguesa para controlar la mentalidad de la clase obrera, y la escuela confesional un modo de seguir inculcando las supersticiones religiosas para evitar la liberación del pueblo.

“De este modo, para evitar esta manipulación política es necesario basar la educación sobre la ciencia positiva, que es lo que él llama enseñanza científica y racional. La ciencia debe estar al servicio de la razón natural (o “necesidades naturales de la vida”) y no de la razón artificial de la burguesía. Por eso el principal cometido de la escuela debe ser el de que el niño conozca el origen de la desigualdad económica, la falsedad de las religiones a la luz de la ciencia, el error del patriotismo y el militarismo y la esclavitud que supone la sumisión a la autoridad. El ideario pedagógico de Ferrer se decanta claramente por el papel de creación de conciencia sociopolítica de la escuela, aunque como sostiene acertadamente B. Delgado en su obra sobre la Escuela Moderna, Ferrer i Guardia hacía “pública confesión de que había que respetar la inteligencia y la libertad del niño declarando que el buen maestro era capaz de prescindir de sus propias ideas de adulto”.

Se trata, de dejar que la naturaleza funcione en el niño, que se desarrolle libremente sin represiones, pero con el objetivo de que este respeto por la evolución del niño lleve a formar personas que se comprometan con la revolución social.

En el programa de la enseñanza racionalista también juega un papel importante la coeducación de sexos y de clases. Consciente de la opresión de la mujer en su época y cercano a las demandas del feminismo en Europa, Ferrer entiende que la educación mixta en la Escuela Moderna promoverá la igualdad futura. Por otro lado, integración de clases hace referencia al intento de Ferrer por concebir una sociedad donde todos los seres humanos serán iguales, puesto que las escuelas privadas que educan a los niños ricos enseñan la conservación del privilegio, y las escuelas para niños pobres enseñan en el odio y la lucha de clases. Se trata de no anticipar amores ni odios que son deberes y sentimientos propios de los adultos.

Un rasgo importante de esta teoría de la educación es el valor que tiene el individuo, el niño concreto, en la educación. Es decir, para la enseñanza racionalista, al igual que para todo el movimiento de Escuela Nueva de esta época, el paidocentrismo está en boga. La educación de los niños debe servir a la satisfacción de sus necesidades físicas, intelectuales y morales, y no imponerle ideas que sirvan para el mantenimiento del orden social. [14] Por ello, los premios y los castigos pierden sentido en la escuela racionalista.

[1] Apple, Michael., Beane, James. Escuelas Democráticas. Segunda Edición. Madrid. Morata. 1999. p. 20
[2] Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. Título I, artículo 12.
[3] Magendzo Abraham, Egaña Loreto, Latorre Carmen Luz. La educación particular y los esquemas Privatizantes en Enducación bajo un Estado Subsidiario. Chile. 1988. p.50
[4] Ayuste Ana, Flecha Ramón, López Fernando, Lleras Jordi. Planteamientos de la Pedagogía Crítica, Comunicar y Transformar. Primera edición. Barcelona. Grao Editorial. 1994. p.40.
[5] Ibídem, p.41.
[6] F.G. Moriyón. Educacao Libertária. Porto Alegre, p.35.
[7] Ibídem, p.37.
[8] Ibídem, p.37.
[9] Ibídem, p.46.
[10] Gallo, Silvio (1997): El paradigma anarquista de educación. Documento editado en la página web de Semillas de Libertad. Plataforma ácrata digital (www.flyingmind.com7plataforma7doc7)
[11] Ibídem, p.121.
[12] Ibídem, p.123.
[13] La Propuesta Sociopolítica de la Pedagogia Libertaria. Francisco José Cuevas Noa. p. 7.
[14] La Propuesta Sociopolítica de la Pedagogia Libertaria. Francisco José Cuevas Noa. p. 9.