
Hay problemas en la educación chilena y de eso no cabe duda. El “mal olor” que expele este sistema educacional ya no da para más. Pero la disyuntiva va más allá de un cambio legislativo de una ley orgánica constitucional. Los alumnos intuyen que el problema es grave, pero mi duda es si vislumbran el alcance real del problema. Solamente remitiéndome a los últimos hechos, ¿cómo es posible que un alcalde pueda decidir fácilmente qué hacer con un grupo de alumnos que “protestan”? (espíritu crítico que se supone es el mismo que persigue el sistema educativo).
Para mí es tan simple como pensar que se les está privando arbitrariamente de un derecho casi vital, por lo que podríamos decir que se está atentando contra los derechos humanos de los alumnos. El punto está en que se interfieren con otras situaciones al momento de tomarse un establecimiento educacional, pero tampoco se puede olvidar que esa toma es justamente por el “mal olor” que se percibe. El sistema educacional está enraizado en un modelo económico que no deja a los participantes opinar pues no sirven de nada sus individualidades. Lo único que se persigue es un objetivo, finalidad, logro, número, puntaje, etc. Y es aquí donde está el principal problema. Se ha perdido el sentido del aprendizaje como una finalidad (y no un medio) que sirva, primero, para el crecimiento personal y luego para poder desarrollarse en sociedad pues se a pasado a tener una concepción de conocimiento práctico que para lo único que sirve es para generar riquezas.
La competitividad (que nunca es buena pues se basa en la negación de la existencia del otro), la violencia, la indiferencia son fácilmente explicables si entendemos que los criterios económicos que se instalaron desde la dictadura todavía siguen rigiendo en nuestros establecimientos educacionales (Donde la L.O.C.E solamente es la punta del témpano).
El cambio que se persigue entonces con movimientos espontáneos de los estudiantes está lejos de conseguirse si no se vislumbra cuán profundo es el problema, pues aquí no solamente debieran estar protestando los estudiantes, si no que deberíamos ser muchos más los sectores sociales abogando por cambios sustanciales en cuanto a todas las problemáticas que se gestan en el modelo económico.
Espero que a los secundarios se les comience a “prender” la ampolleta en cuanto a los actores políticos a los que tienen que apuntar (y a darse cuenta del poder que tienen en sus manos en cuanto a número) para así lograr un cambio en la educación que sea real y entender que lo primordial sería tener una idea bien acabada de los cambios constitucionales que toda la reforma del sistema requeriría, apuntando no solamente a lo que se vive dentro del aula, sino más bien a comenzar a concebir que el conocimiento y la cultura se deben obtener no para generar riquezas sino para vivir en un mundo agradable (cosas que son bastante diferentes).
2 comentarios:
mi flickr ya no existe...xD para que lo sakes de tus link vida...
no subiras más''?? hagale al escrito, hagale al escrito...
loh ya!
Recordando a Thoreau en El deber de la desobediencia civil. "Jamás existirá un Estado realmente libre e iluminado mientras ese Estado no reconozca al individuo como un poder superior e independiente, del cual se derive su propio poder y autoridad, y lo trate de acuerdo con ello". La educación claramente no sigue el modelo de la individualidad.
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