La exaltación de la subjetividad absoluta como fuente argumentativa válida para hacer juicios racionales.
La negación de hechos irrefutables con el subterfugio de ser "innecesarios".
La validación del yo con tautologías.
La invalidación de argumentos con falacias ad hominem.
Las nulas ganas de aprender, investigar y cambiar (revisando y leyendo).
Culpar al indignado de ser intransigente...
La ignorancia que no necesita indignarse...
No hay comentarios:
Publicar un comentario