(A propósitio del ministro de educación Varela y sus dichos) El caso del "bingo" es bastante simbólico. El ministro Varela no es un "pelotudo" más. Detalle importante es que sus palabras no fueron improvisadas, estaban escritas. Su pensamiento, pausado y reflexivo, estaba plasmado en el papel. Una ideología que representa el imaginario colectivo de su sector, un Estado precario que deja en manos de los individuos (ignorantes y con cero empatía por aspectos más grandes que la coyuntura) la responsabilidad de lograr salir de todo tipo de problemas.
Ahora le quitan el piso, porque claro, sonó "feo" en las redes sociales y en las encuestas se ganó una baja, pero el estado subsidiario es el trasfondo y responsabilizar a los "individuos" del logro de metas es su finalidad máxima.
Nuestro "pueblo" está desintegrado, el tejido social parece inexistente o por lo menos inerme. Recordemos que el que puso al ministro ahí (consciente pues son funcionarios de confianza), fue un "elegido" presidente. Dicen que a veces es necesario tocar fondo para comenzar a emerger... el problema es que el abismo parece infinito.